
Margarita, como toda niña de su edad estaba enamorada, ilusionada, con muchas ilusiones de emigrar a los Estados Unidos, para ganar dinero, regresar a su amado país y casarse con su amado Edgar, superar la vida pobre que le esperaba si se quedaba en su ciudad natal.
Viajó 3 días en un barco; sin comida, ni bebida, sin dormir, cuidándose, aprendiendo a ser desconfiada de la gente que le rodeaba; aconsejo que recibió de su amado prometido al momento de su despedida.
Llegó al seno de una familia amiga, pero al poco tiempo, le dieron la espalda y lo único que le quedaba era trabajar incesantemente; y en los momentos de soledad escribía cartas de amor y esperar ansiosa que le conteste su amado Edgar.
En verano, encontró trabajo en una lavandería, en unas planchas gigantes doblaba manteles, pero, el trabajo le era insoportable y no lo resistía por el clima y las altas temperaturas de las planchas.
Al pasar el tiempo, conoció a Francisco, quien se enamoró de ella, pero para Margarita su único amor era Edgar, pero lastimosamente la separación entre ellos fue más fuerte que su amor, Edgar intentó varias veces viajar en busca de su amada y en su último intento de viajar ilegalmente por México fue descubierto, junto a más Ecuatorianos que intentaban pasar la frontera y les regresaron al país.
Actualmente frente a su soledad y seguridad personal se casó con Francisco. Actualmente tiene una niña, regresó a Ecuador, pero su matrimonio con Francisco fracaso por incompatibilidad de caracteres. Ahora ella aconseja que nadie, nuca deben dejar a sus padres, a sus hermanos porque no hay mejor país en el mundo que el nuestro.
Fuente del texto: anonima
No hay comentarios.:
Publicar un comentario